“En América”, la película que hoy traemos a nuestra sección es ante todo un ajuste de cuentas de su director Jim Sheridam con su propia biografía. Es decir, gran parte de lo que en ella se cuenta está construido a la sombra de los recuerdos y vivencias que él mismo vivió cuando, acompañado por su mujer y sus dos hijas pequeñas, se trasladó de su Irlanda natal a Estados Unidos para comenzar una carrera como director de teatro en Nueva York.
Como todo lo vivido y sentido de carne propia, el avance narrativo de “En América” se va convirtiendo ante nuestra mirada de espectadores sensibles en un conmovedor relato de adaptación y lucha por la supervivencia en un ambiente bastante poco propicio.
Pero sin cargar tintas en los aspectos más dramáticos de la historia, que los tiene, el talento de Sheridan, sobrevuela esa cruda realidad a base de un tratamiento en imágenes que mezcla sabiamente drama y comedia en una suerte de realismo mágico con notables cadencias de humor y fantasías.
Diríamos que el poderoso cineasta que es Sheridan se ha refugiado en los ojos de las niñas para, desde su mirada limpia y nada mediatizada, dar una visión de la realidad, el entorno y los problemas, en cierto sentido, más tierna y edulcorada.
El propio Sheridan lo ha confesado en declaraciones recientes cuando algún sector de la crítica le ha preguntado precisamente sobre el realismo de la historia de la película: “El guión lo he escrito con mis dos hijas, Naomi y Kirsten, a la sombra de nuestros recuerdos”. Por lo tanto, muchas anécdotas que les pasan a los protagonistas, nos sucedieron realmente a nosotros. Tan sólo he añadido y cambiado unas cuantas cosas, incluyendo la época en que ocurre la historia. Sentía que era necesario contrarrestar el abrumador drama con una cantidad igual de humor. De hecho, en algunos casos, como la verdad supera la ficción, tuvimos que eliminar ciertas cosas que ocurrieron porque parecían inventadas”.
Para que esta película derroche creatividad y fuerza testimonial, poesía y talento, se hacía necesario el buen hacer del director irlandés Jim Sheridan.
Ese buen hacer del que son insignes muestras “Mi pie izquierdo”, “El prado”, “En el nombre del padre”, “The boxer”, títulos formidables con fuerte contenido ideológico social y humanístico.
Como, de alguna manera, lo es “En América”, una conmovedora historia de adaptación y superación personal.
Eduardo Gil de Muro, crítico de cine.