La formación como elemento transformador de la sociedad necesita de impulsos orientadores con el objeto de dotar de instrumentos eficaces a las entidades de voluntariado.
Los objetivos de la formación son: el crecimiento personal de los voluntarios, el conocimiento y la comprensión de la realidad en la que se ha de intervenir, la ejecución eficaz de las tareas de intervención y la sensibilización social del voluntario para adoptar actitudes críticas ante las injusticias sociales.